Primera Casa de Prostitución Licenciada en todo el Hemisferio de América

Por Hans Perl Matanzo y a Ana Gabriela González

 

“A quien hay más que culpar
aunque cualquiera mal haga
a quien peca por la paga
o al que paga por pecar…”
-Sor Juana Inés de la Cruz

Hace 485 años, se autorizó a Bartolomé Conejo (o Cornejo, según la crónica) la apertura de un burdel en San Juan de Puerto Rico, según lo ordenó el Emperador Carlos V y el Consejo de Indias mediante Real Cédula. Esta sería la primera casa de prostitución en el Continente Americano.

Conejo convenció al Consejo y al Emperador que era necesario mantener “la honestidad de la ciudad y de las mujeres casadas en ella, y por excusar otros daños inconvenientes, hay necesidad que se haga en ella casa de mujeres públicas”.

Según lo evocara el renombrado escritor Alejo Carpentier, “Aquel Bartolomé Cornejo que en San Juan de Puerto Rico abrió, y con la anuencia de tres obispos, la primera casa de Putas del Continente, el día 4 de agosto de 1526 -fecha memorable, aquella, que algo tuvo ya de ‘Día de la Raza’, puesto que allí laboraban mozas traídas de la Península, porque las indias que nunca habían practicado tal oficio, ignoraban las mañas que tú y yo bien conocemos… ¿eh marino?”

Ante la oleada rampante de género que vive el país en la actualidad, procede reflexionar hasta qué punto un factor contribuyente a ésta ha resultado del centenario historial de explotación y violencia que llevaron a cabo los europeos en contra de las mujeres, y particularmente aquéllas de origen indígena y africano. Dicha violencia se fundamentó en un intento por legitimar la imposición de relaciones sexuales mediante coerción económica (prostitución) o burda violencia (violación).

Dicha violencia de género se remonta al primer momento del “Encuentro de Culturas”, desde el Primer Viaje de “Descubrimiento”, y recibió el buen visto del Almirante que dirijió la empresa de conquista desde un inicio, Cristóbal Colón. Ello se evidencia, según lo narra el propio Michel de Cuneo, la persona de mayor rango de linaje (“nobleza”) en la primera expedición de Cristóbal Colón a América:

“Mientras estaba en la barca, hice cautiva a una hermosísima mujer caribe, que el susodicho Almirante [Cristóbal Colón] me regaló, y después que la hube llevado a mi camarote, y estando ella desnuda según es su costumbre, sentí deseos de holgar con ella. Quise cumplir mi deseo pero ella no lo consintió y me dio tal trato con sus uñas que hubiera preferido no haber empezado nunca. Pero al ver esto (y para contártelo todo hasta el final), tomé una cuerda y le di de azotes, después de los cuales echó grandes gritos, tales que no hubieras podido creer tus oídos. Finalmente llegamos a estar tan de acuerdo que puedo decirte que parecía haber sido criada en una escuela de putas.”

-MICHEL DE CUNEO

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